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    Recorriendo UK – Bath

    Mi primer contacto con el Reino Unido, allá por el pleistoceno, fue en Bath. Mi madre me envió a estudiar inglés con 12 añitos. Mucho inglés no aprendí (¡mami no leas esto!), pero si conocí allí a una de mis mejores amigas en una época donde solo te comunicabas por carta, cosa que a esa edad no hicimos. Y casualidades de la vida, 2 años después, cuando me mudé a la gran ciudad estaba sentada en el pupitre (me encanta esta palabra) detrás del mío en mi primer día de cole, ¡en un cole con más de tres mil alumnos! Y hasta hoy.

    Lo que más recuerdo de esa primera experiencia british son los sándwiches untados de pastas de colores que me daban para comer en la familia que me acogía. Pasta de huevo, pasta de pescado, pasta de nosequé verde…la mitad acababan en la basura. Ahora entiendo porque los veo al mediodía comerse un sándwich y una bolsa de patatas, les viene de la infancia. Y también recuerdo que no me dejaban bañarme o ducharme más de dos días a la semana y me tenía que ir al gimnasio del colegio donde estudiábamos, ejem, a ducharme por las mañanas. Esto igual explica los tufillos en el tren…

    Y claro, también recuerdo la ciudad, tan señorial, tan de cuento con su rio y su cascada, sus parques… y por fin, he vuelto.

    La ciudad literalmente se llama Baño que la verdad en castellano suena un poco raro. ¿El gentilicio seria bañistas?  Básicamente descubrieron unos baños romanos en la ciudad y no se rompieron la cabeza con el nombre. San Google me ha chivado que en Ecuador hicieron lo mismo con Baños de Agua Santa, aunque han sido más específicos.

    Bath es una ciudad pequeñita, menos de 30 km2, que está enclavada en un valle y rodeada de colinas de piedra caliza, una piedra color miel o dorado que han utilizado en casi todas las casas que se ven hoy en día y que datan de los siglos 18 y 19. La mayoría de estos edificios son de la época georgiana que por si no lo sabias se llama así porque reinaron George I, II, III y IV. Ya te he dicho que no se rompen la cabeza con los nombres. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987 y la atraviesa el rio Avon que yo no sé por dónde me muevo que siempre me lo encuentro y me tiene fascinada.

    Pues total, que los romanos allá por el año 60 DC aprovechando unas aguas termales, montaron un complejo que incluía los baños, un spa y un templo que dominaban la vida de la ciudad, todo dedicado a la diosa Minerva (que los celtas que estuvieron antes denominaban Sulis, de ahí su nombre romano Aqua Sulis). El recinto estuvo en boga mas de 300 años, cayó en desuso y volvió a ponerse de moda a finales del 16 cuando Isabel I le concedió el título de ciudad y la aristocracia decidió que era un lugar ideal de vacaciones.

    La visita a los baños es imprescindible, sobre todo porque hicimos caso a un local, fuimos a primera hora un domingo de resaca, y al salir vimos a las hordas haciendo cola para entrar. Bath tiene casi 4 millones de turistas al año y una población de poco más de 100 mil.  Han montado una visita con elementos interactivos y exhiben un montón de curiosidades de la época como los papelitos que dejaban en el templo pidiendo a la diosa que castigara al que le había robado el cesto o las monedas de diversas partes de Europa que usaban para pagar las cervezas los visitantes. Te dejo algunas fotillos.

    Han hecho muchos descubrimientos arqueológicos en la zona donde también se encuentra la imponente abadía del siglo 7 (y rehecha en el 16) y las Assembly Rooms donde se reunían.

    Justo detrás está el puente Pulteney que es uno de los 4 únicos puentes en el mundo que tienen tiendas en ambos lados, o eso dicen. Las tiendas son un poco cochambrosas, pero la foto con la cascada justo debajo es de posado obligado.

    Y si, ese es el rio Avon, y te puedes pasear siguiéndolo y como rodeando la ciudad hasta que llegas al puente y al precioso hotel Empire. Se me fue un poco la pinza con las fotos, pero es que ese atardecer lo justificaba.

    Otro de mis recuerdos de la primera visita a Bath es el Royal Crescent y sigue siendo precioso. Es una hilera de las típicas casas adosadas inglesas en forma de medialuna. Ahora ya están clasificadas y protegidas como uno de los mayores ejemplos de arquitectura georgiana de Reino Unido. Tienen un magnifico parque delante, vistas sobre la ciudad, y al lado el Circus que es casi lo mismo, pero en redondo. Desde el aire forman un signo de interrogación.

    Lo mejor es pasear por el centro de la ciudad, que se hace en un plis, sentarte en las placitas (si tienes suerte y buen tiempo), comerte un Sally Lunn bun (una especie de brioche gigante que te sirven, como no, con té) y escuchar música en vivo que hay en casi todos los rincones. También puedes visitar el centro Jane Austen que vivió en Bath a principios del 19 aunque, según escribió, lo odiaba por pijo y elitista.

    Y como hay muchos turistas hay mucha vida nocturna. Yo estuve haciendo de croupier para un grupo de desconocidos que jugaban al Black Jack sin dinero, pero con chupitos, en un bareto decorado con sillones de la época del catapún y un pianista que parecía sacado de una película de los años 40. ¡Al final todo sumaba 21!

    Ah, que no se me olvide.  Rishi va a subir los impuestos a las rentas más altas, va a tasar a las energéticas y subir el salario mínimo. Truss, ¿quién era Truss?