• Malaysia,  Singapur

    Perhentian con H

    Este mes he viajado tanto que se me han acumulado los post, básicamente porque no he escrito ninguno… Definitivamente una de las mejores cosas de vivir en Singapur es la cantidad de lugares a los que puedes viajar, aunque lo de los chollos es un poco bulo, siempre es infinitamente más barato que llegar desde Europa. Y otra de las ventajas es que después de unos cuantos viajes en el sudeste asiático, ya sabes cómo funcionan las cosas, las personas, los transportes, las propinas, los timos, etc, y eso hace que te sientas un viajero de verdad y no un guiri como los que te encuentras a cada paso.

    Pues uno de los últimos descubrimientos, donde ya hacía tiempo que tenía ganas de ir, son las islas Perhentian, si, con una H pesadita en medio, que parece que no sirve para nada, pero que si te la olvidas al pronunciarla, los locales hacen como que no te entienden, y si te olvidas de escribirla, los sabiondos te miran mal.

    Son dos islitas que están en el noroeste de Malaysia y desde Singapur no hay vuelo directo. Con Air Asia, sale bastante bien de precio, se vuela a Kuala Lumpur y de allí a Kota Bahru. Los 4 vuelos me costaron S$200 (unos 120 euros). Desde el aeropuerto de Kota Bahru hay que coger un taxi (en la puerta se encuentran sin problema) hasta el jetty de Kuala Besut. Son unos 40 minutos de viaje. Allí en una de las varias agencias (o lo puedes comprar por adelantado online), hay que comprar un billete de ferry hasta las Perhentian. Hay que decir a que hotel vas para que no te dejen en la isla equivocada. El ferry también dura unos 40 minutos en una lancha rápida que se te vuelan hasta los mocos. Calcula que llegas mojad@. Pero da igual, es agua de mar y estás de vacaciones!

    La isla más grande es Pulau Besar (Pulau es isla en malasio) y la pequeña Pulau Kecil. La grande es más familiar y de resorts de lujo, la pequeña es donde van los backpackers y están los hoteles/cabañas mejor de precio y la mayoría de bares. Yo me quedé, evidentemente, en Kecil. Hay dos playas, Long Beach, donde está la marcha y Coral Bay, mucho más tranquila y donde se ve la puesta de sol. Al final me quedé en Long Beach. El hotel no es para recomendarlo porque estaba justo detrás del bar de juerga de la playa y a las 5 de la mañana parecía que tenía a Georgie Dann y toda su banda metidos en la habitación… Un sitio más chulo y más tranquilo en Long Beach es : Lemon Grass. La otra playa es Coral Beach, mucho más tranquila y con un puertito de pescadores. Allí había un resort que se llama Sonja Bay con unas cabañitas a pie de playa desde donde se ve la puesta de sol sobre el mar…

    Long Beach

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    Coral Bay

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    Las dos playas están unidas por un caminito como el que seguía Dorothy en el Mago de Oz pero de color ladrillo. Mirando al mar desde Long Beach, está a la derecha del todo, solo pregunta. Yo por no preguntar la primera vez crucé la isla por en medio de la jungla, atenta a los ruidos y esperando encontrarme a Orzowei en cualquier momento.

    También se puede ir de playa a playa y tiro por qué me toca con los wáter taxis. Se supone que tiene precios establecidos, pero las tarifas varían con el viento. Los puedes coger para ir a la otra isla o a cualquier punto.

    En la isla hay unos dragones tipo cocodrilo que no se acercan mucho, pero imponen. Van caminando tan tranquilos, pero yo por si acaso no me acercaría. Yo creo que lo que les atrae es la basura que se esconde tras la playa…

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    El agua de las Perhentian es increíblemente azul y transparente. Y la visibilidad increíble. Hice un buceo en D’Lagoon donde vi una manta tipo mesa camilla que no se movía pero imponía y el resto del tiempo solo buceo con gafas y tubo en plan dominguero.

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    En Long Beach, sin necesidad de coger barco, el mejor sitio para bucear es en la punta de la derecha mirando al mar y mejor por la mañana. Está lleno de peces y de tiburones baby que obviamente han ido a papearse a los peces. Se te acercan pero no demasiado y son grandes como tu brazo, nada que temer…

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    Otro día cogimos un barquichuelo que nos llevo a los lugares de buceo más típicos que están casi todos en la otra isla. El turtle point, donde, como su nombre indica, ves tortugas gigantes y el shark point, donde se ven tiburones de arrecife, estos si más grandes que tu. Pero están a unos 20 metros de profundidad y no se acercan. Da un poco de yuyú, pero también de emoción, son preciosos. En la mayoría de los sitios no había gente, pero en algunos, nos encontramos con la marea de salvavidas chinorris…

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    Y por la noche, en Long Beach se organizan exhibiciones de fuego en casi todos los bares. El más famoso es el que estaba delante de nuestro hotel… Te sientas en la playa, te pides un coctel, aplaudes a los artistas y miras las estrellas.

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    Un mar que se te queda en la memoria.

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  • Malaysia,  Singapur

    Langkawi, la joya maldita de Kedah

    En mis ansias de escapar de Singapur antes de que me dé la claustrofobia, me fui hace dos semanas a Langkawi, en la costa oeste de Malaysia. Ya debería haber aprendido que hay dos temporadas bien definidas para las costas de Malaysia. De octubre a marzo hay que ir a la costa oeste, y de abril a septiembre a la este porque si no te pilla el monzón. Bueno, pues, ¡se me olvidó! Los billetes no eran caros (con Tiger Airways) y además me permitían salir el viernes por la tarde y volver el domingo no muy tarde, total que no me lo pensé dos veces. Y claro, tuve suerte porque no llovió, pero el sol brilló por su ausencia y el agua más que azul era marronosa tirando a revuelta. Pero no importa, Langkawi vale la pena.

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    Es un archipiélago con 104 islas en el mar de Adaman que está separado de la Malaysia continental por los estrechos de Malaca. ¿Te acuerdas de las historias de Sandokan? Se consideraba un territorio maldito hasta que en 1986 decidieron convertirlo en un paraíso turístico. No todas las islas están habitadas, en realidad casi ninguna. La principal es Pulau Langkawi y es una isla duty-free, o sea como una tienda del aeropuerto pero con playas. Se la conoce como la joya de Kedah, pero su nombre literal tiene otro significado mucho más bonito. El taxista camino al hotel me dijo que Lang era águila y Kawi piedra, osease águila fuerte en una traducción libre. Pero creo que ese taxista no era de allí, porque luego me he enterado que Kawi significa marrón rojizo, y eso si que tiene sentido, porque la isla está llena de águilas de ese color por todas partes.Esta estatuta es un reclamo para las fotos…

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    El hotel estaba en la parte sureste de la isla, una zona en la que no hay nada a menos que quieras comprar en las tiendas duty-free, o sea un poco horror. Además nuestro hotel parecía el de la película el Resplandor. Largos pasillos con infinidad de puertas a cada lado. Te esperabas que salieran las gemelas (y no me refiero a las infantas) de un momento a otro en cualquier esquina. También estaba lleno de lo que aquí se denominan “ninjas”: mujeres normalmente de Arabia Saudí a las que solo ves los ojos tras sus largos vestidos negros y que en la cabeza llevan algo parecido a un burka que se sostiene con un lazo detrás. Vamos, como los ninjas de las películas. Es curioso verlas comer…
    Lo bueno es que teníamos una especie de apartamento sobre el mar con una terraza que valía mucho la pena.

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    Una de las cosas que veíamos era este hotel estilo Blancanieves. Sin comentarios.

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    Para alquilar una moto en Malaysia tienes que tener el carnet de conducir en estado de perfecta revista, no es como en Tailandia que te la alquilan con el carnet de la biblioteca de tu pueblo de veraneo, o sea que tiramos de transporte público, entiéndase taxi.
    Hay bastantes cosas por visitar en la isla, aunque es pequeña, y el primer día se imponía el crucero en barquichuela por los manglares que están al norte de la isla. Antes fuimos a dar una vuelta por una playa que está justo antes con la esperanza de darnos un baño, pero la verdad es que acabamos tomando una cervecitas al borde del agua.Eso si, los locales sin miedo.

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    Por fin, wifi! Es lo que se llama un momento Singaporean.

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    De allí fuimos al embarcadero, llamado jetty en ingles. Palabra que pronuncié varias veces durante el fin de semana a lo que uno de mis amigos siempre respondía imitando física y guturalmente al hombre de las nieves. Mira, cada cual se divierte como puede, ¿no?
    Como era temporada baja no había muchísima gente, pero está todo tan preparado, (es un decir) que en temporada alta circular con los barquitos debe ser como jugar al tetris.

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    Por el camino te paran a ver a los monos, que son un poco mamonazos y te roban lo que pillen como te descuides, a dar de comer a las águilas que es espectacular y también a visitar una especie de piscifactoría que en realidad son 4 charcas con 4 peces pero con un restaurante flotante al lado que es donde se supone que te tienes que gastar la pasta.

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    Las águilas

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    Es un paseo en barco que dura unas dos horas y que vale mucho la pena. Aquí casi me alegre que no hiciera sol porque hubiese acabado marrón rojizo como las águilas…

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    Al acabar nos dejaron en un playa justo en la desembocadura del manglar, y allí que me bañé. No se veía el fondo, bueno en realidad no me veía ni las manos pero el agua estaba limpia a pesar de lo turbia. Pero cuando empecé a notar cosas que me mordían los pies y solo me venían a la cabeza imágenes de las criaturas del libro “La piel fría” (pasa en una isla y te lo recomiendo) tuve que salir a toda pastilla del agua.
    La playa era preciosa, pero debe serlo todavía más en temporada alta… Obviamente la segunda foto no es mia…

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    Por la noche la isla se “muere”, la verdad es que no hay mucho que hacer. Un bar en la zona más movida que se llama “Sugar” vale la pena por la decoración y la vista y sonido del mar. Lo demás es una calle llena de bares y tiendas con luces de neón sin más interés.
    El domingo el plan era “Island hopping”, o sea ir de isla en isla, que en realidad solo vas a 3, en un barco un poco más grande pero, oohh suerte la nuestra, con varias familias…
    En la primera isla tocaba un bañito, y pasear un rato. Había una especie de resort abandonado, y la verdad es que el lugar era paradisiaco.

    El jetty

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    De camino a la segunda parada pasamos por la montana “mujer embarazada”. ¿Quién debe pasearse por estos parajes buscando formas en las montanas? Siempre me lo pregunto. A ver si la descubres…
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    Y la siguiente parada era la “Batcueva”, ¡literal! La foto es mala porque no se podía usar flash, pero todos esos puntitos negros son vampiros, ay, quiero decir murciélagos. Mi amigo, el que imita al Yeti, sabe su ídioma¨ y hacer que se pongan todos a volar, pero le dio vergüenza. Lástima, hubiese sido la anécdota del viaje aunque seguro que acabamos en la cárcel…

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    Lo último colmó mis expectativas… Un lago de agua dulce entre las montañas pintaba espectacular, y debió serlo antes de que lo descubrieran los turistas. Han montado unas especies de piscina para delimitar la zona de baño y estaban llenas de chinos, véase asiáticos, pegando gritos y saltando en plan kamikaze con los chalecos puestos. Una delicia. O sea que baño rápido para quitarse el calor y a seguir camino por un puentecillo sin importar a donde llevara.

    El lago. La foto tampoco es mia…

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    Las piscinas

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    El camino para escapar

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    Las vistas

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    Y el fin de semana ya no dio para nada más. Pero queda pendiente una segunda visita para ver el puente del cielo durante la temporada alta y aprovechar para bañarse en las aguas turquesas de alguna de las playas de esta joya malaya.

    El llamado puente del cielo

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  • Malaysia,  Singapur

    Merdaka!

    Parece un grito de guerra, pero es el nombre de la fiesta nacional de Malaysia. En su idioma original claro. Ya te he contado que vivir en una isla tan pequeña da un poco de claustrofobia y de vez en cuando hay que salir para airearse. Como Barcelona pilla lejos para un finde, pues se buscan alternativas, que hay muchas y muy variadas.

    Así que hace dos semanas, me fui a Malacca, en la costa oeste de Malaysia, a unas 3 horas en coche de Singapur. Hay varias maneras de ir hasta allí: en taxi, en bus público, en bus organizado, alquilando un coche o alquilando un coche con chofer para ahorrarte los disgustos de conducir por la izquierda por una carretera desconocida llena de fitipaldis malayos. El viaje cuesta unos 150 dólares (poco más de 100 euros) por persona, ida y vuelta, y la verdad es que es muy cómodo.

    Malacca es uno de los destinos preferidos tanto por la gente de Singapur (locales y expatriados) como para la gente de Malaysia para pasar el fin de semana. Es lo que aquí llaman una ciudad histórica. Es uno de los lugares de origen de los llamados Peranakan. Los Peranakan son los descendientes de los inmigrantes chinos del siglo 15 y 16 que se casaron con malayas y básicamente provienen de Malacca, Penang (las dos en la costa oeste de Malaysia) y de Singapur (donde hay un museo dedicado a este “segmento” de la población). Y claro, en Malacca ¿qué hay? Pues comida de todo tipo que es lo que más atrae a los asiáticos.

    Es una ciudad de tamaño medio con un casco histórico bastante pintoresco que atraviesa un rio. Está llena de turistas, básicamente asiáticos, y hay una calle que es un mercadillo de todo tipo de cosas. Desde comida hasta fundas de móviles, pasando por ropa típica y talleres de caligrafía china.

    Una cosa típica para hacer es un pequeño crucero por el rio. Casi todas las casas que están en las orillas son construcciones bajas llenas de grafitis. Eso si grafitis controlados y muy coloridos que le dan un aire bastante bohemio. El viaje no está mal aunque el agua salpica dentro de la barca y el agua tiene un aspecto marronuzco que da un pelo de repelús…. Yo no sé como lo hacen, pero la mayoría de la gente que iba en mi barquito se pasaron el trayecto grabándolo todo con el móvil o el ipad. Seguro que cuando lleguen a casa se lo enseñan a los vecinos y entonces verán los que se han perdido.

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    Otra atracción curiosa es una torre con un mirador redondo que va dando vueltas y que se eleva sobre la ciudad. Impresionante como están construyendo, y todo para el turismo de fin de semana. No puedes andar un paso sin encontrarte con decenas de hoteles, hostales, carteles de habitaciones que se alquilan… No conseguí saber el número de turistas que la visitan cada año pero tiene que ser impresionante para llenar tanta cama disponible!

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    El casco historico

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    Visité un mercado de comida de la gente del campo, y aunque no me atreví a probar nada, me quede alucinada de las cosas que la gente se lleva a su casa para comer. Me hace falta un curso de cocina malaya para saber cómo utilizar esos ingredientes de colores, formas y texturas diversas. Pero en el mercado, lo que la gente comía para pasar el rato eran pelotillas de carne fritas en un aceite más negro que el carbón.

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    También era digno de visitar el palacio del sultán. Una construcción de madera en la que no se ha utilizado ni un solo clavo y que explica la historia de la ciudad con pequeñas representaciones con maniquíes de cera que curiosamente tienen todos la misma cara…

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    Pero lo que más llama la atención en cuanto entras en el recinto histórico de Malacca son los rickshaw, el medio de transporte más utilizado en Asia que aquí llega a unos niveles de frikismo sin igual. Luces, música, muñecos colgando…de todo!

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    Dejo para el final la intensa vida nocturna de la ciudad que se concentra básicamente en dos garitos: el Hard Rock Café (si, hay un Hard Rock Café) y el Geographic Café. Los dos con música en directo y copas a buen precio. Hasta los topes y hasta el cierre.

    Y por si no se ha entendido, el titulo viene porque toda la ciudad está llena de carteles a todo color con la palabra MERDAKA, y claro, la sonrisita no se te quita de la cara en todo el finde.

    Pues eso, Malacca, muy recomendable para un fin de semana alejada de la gran Singapur.

    Ah, casi me olvido, Malacca es cuna de un Mr. Universo! Y la ciudad tiene unas cuantas estatuas dedicadas…

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  • Malaysia,  Singapur

    La fiebre del submarinismo: Tioman

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    No se puede negar que bucear por los mares del sudeste asiático suena apetecible y exótico, pero no sé si eso llega a justificar la fiebre por el submarinismo que impera en Singapur. Hay cientos de centros y escuelas para conseguir el PADI, el titulo más reconocido a nivel mundial en el tema submarinismo, y cada fin de semana se organizan viajes a algún lugar para practicarlo, por tierra, mar y aire!

    Yo tengo otra teoría… Creo que ya explique aquí, que a pesar de la cantidad de costa que tienen, los asiáticos, en general, no saben nadar. Las playas están llenas de ellos equipados con enormes flotadores y todo tipo de artilugios para poder desplazarse por el líquido elemento. Pues bien, yo creo que a los singapurenses y asiáticos en general les pirra tanto el submarinismo porque pueden meterse en el mar y hundirse sin ahogarse. Es una forma de bañarse dignamente. Es una teoría patillera, lo sé, pero la verdad es que encaja bastante!

    Total, que yo que ya hacía años que tenía ganas de sacarme el titulo decidí dejarme arrastrar por la corriente y apuntarme al curso. Vale en todos sitios más o menos lo mismo. Unos 650 Singapore dollars que al cambio son unos 380 euros. Eso incluye las clases teóricas, y el viaje y el hotel para hacer las prácticas. Lo más típico desde Singapur es irse a hacer las inmersiones a la isla de Tioman, en Malaysia, un paraíso tipo la isla de parque jurasico que está aquí al lado!

    Pues nada, un lunes de teoría patillera sentados en la tienda/escuela, un test y aprobada. Se pasan la clase recalcando las preguntas y respuestas del test, o sea que aunque no entiendas nada, si tienes buena memoria apruebas con matrícula de honor. Y el martes a la piscina! Como aquí las piscinas son muy poco hondas (por eso de que no se ahoguen), nos llevaron a una piscina donde juegan a waterpolo. Extasiada me quede mirando a los jugadores. Madre mía, que cuerpazos y que feos! Y en la piscina pues te enseñan 4 cosillas sobre el equipo, como sacarse las gafas de bucear bajo el agua (alucinante, no te puedes creer que eso sea tan fácil), qué hacer cuando te quedas sin aire (pues morirte, que va a ser!), como mantener la línea de flotación estable con la respiración (si es que no te da un ataque de pánico y respiras por la nariz con lo cual vuelves a la línea anterior y también te mueres)… En fin, eso, 4 cosillas. Sales de allí con la sensación que vas a morir seguro, que no estás nada preparado y que te acaban de soplar casi 400 euros… Pero eh, tan contenta!

    Y al cabo de unos días, viernes por la tarde, concentración a la puerta de la tienda/escuela. A última hora intentan venderte alguna cosilla, porque aunque el equipo está incluido en el precio, aquí son muy quejosos, y eso de meterse en la boca un respirador de segunda mano, como que les parece asqueroso. Da igual que haya sido lavado un millón de veces. Total, que si resistes la tentación, a la furgoneta!  Como estamos en Ramadán no podemos salir hasta las 8, porque a las 7,15 es cuando pueden comer. Pues nada a esperar. Resultado: la salida de Singapur hacia Malaysia es un infierno. Más de 3 horas haciendo cola para pasar la frontera. Solo de pensar que hay gente que lo hace cada dia se me ponen los pelos de punta, madre mía, vaya follón, vaya caos…

    Una vez pasada la frontera, el conductor pone la directa y vamos hacia Mersing a toda pastilla. De nuevo me invade la sensación de una muerte cercana, esta vez en una cuneta de Malaysia. Imposible conciliar el sueño, imposible todo, solo me puedo concentrar en mirar la carretera para estar despierta en el momento de mi muerte… Pasadas la 1 de la madrugada llegamos al hotel Timonel, lalala lalalita, como rima! A las 5 hay que levantarse para coger el ferry que va a Tioman. O sea que quedan 4 horas antes de empezar a bucear y ahogarse definitivamente por la falta de sueño.

    Los caretos de los aguerridos buceadores son un poema a la mañana siguiente. En plan zombie entramos en el ferry. Dos horas de ruido ensordecedor y olor a gasolina. Pero de repente el ferry se para y aparece el paraíso! Una isla absolutamente cubierta de selva de agua transparente y con pequeñas cabañitas en las calas de arena fina. Yupeee, voy a morir en un lugar paradisiaco!

     

    El sábado las inmersiones son un rollo. Tienes que volver a hacer todos los ejercicios, el traje de neopreno aprieta, el tanque de oxigeno pesa, el agua está mojada, tengo pis, tengo sed, quiero fumar, se me ha caído una aletaaaaaa!

    Sales del agua arrastrándote, no te has ahogado pero casi que lo prefieres por no tener que cargar el equipo por toda la playa. Pero bueno, si en las películas los buceadores siempre se tiran de espaldas desde un barco! Que es esto de ir andando por la playa e ir hundiéndose poco a poco?

    En fin, la barbacoa en la orilla del mar para cenar compensa los sinsabores. No está permitido emborracharse por si al día siguiente tienes resaca y te ahogas por fin. O sea que a dormir tempranito para recuperar algo de sueño.

     

    Y al día siguiente…barco a la vista! Hoy toca alejarse de la orilla y bucear en mar abierto, se acabaron los ejercicios. Y como en las películas te tiras de espalda al agua aguantando las gafas y el respirador esperando que te recoja James Bond (el de ahora, eh?!) Dos inmersiones casi seguidas metiéndose por cuevas y túneles, persiguiendo tortugas y sintiéndote como en el interior de un acuario. Ya hay que salir? Que han sido, 15 minutos? El instructor con cara de hastío: noooo, 50!

     

    Y se acabó, vuelta a esperar el ferry y a sufrir por la carretera. De vuelta en Singapur el domingo a las 11 de la noche con el título bajo el brazo (es un decir porque tardan dos meses en dártelo…) y una sonrisa que no se te borra en toda la semana. Nadie se ahogó, ni siquiera los singapurenses!

    PS: las fotos bajo el agua otro dia que tardan dos semanas en revelarlas…