• Camboya,  Singapur

    Otres: isla parece tierra firme es!

    Navidad de nuevo pero sin dilema esta vez porque tengo pocos días libres. Me voy de vacaciones a algún sitio cercano, con arena fina,  agua templada y cerveza fría. Dónde? Pues al sur de Camboya donde me encuentro con mi amigo Finn, gran compañero de viaje aunque es danés y se pone como una gamba en cuanto le da el sol. Me acaba de mandar esto:

    https://www.youtube.com/watch?v=bvT4SVG8fMc

    Y si, dan penita. Ayudémosles!

    En fin, que nos encontramos en Phnom Penh (pronunciar non pen o no te entiende nadie) en un hotelillo llamado Paragon Sky Bar con unas impresionantes vistas sobre el Mekong. No confundirse de hotel porque es una zona un tanto “peculiar” con muchas señoritas que fuman en la calle.

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    De allí hay que ir hacia el sur, a Sihanoukville (aún más difícil de pronunciar). Lo más fácil es coger una van o furgoneta, hay muchas ofertas en el mercado y te las venden en cada hotel y cada esquina. Si compras directamente en la compañía son 10 dólares, y te añaden un par si compras el billete en el hotel o una agencia de viajes. Lo mejor es que son furgonetas estilo europeo, vaya, no como las que encuentras en Indonesia o Tailandia que ni sentado de lado cabes en el asiento.

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    El viaje dura unas 4 horas, las carreteras están bien y en mi caso el resto de viajeros se habían duchado antes de salir o sea que perfecto. Hay otras opciones más baratas en caso de necesidad.

    Te dejan en el centro de la ciudad. Sihanoukville era hace unos 20 años un reducto hippie pero ahora se ha convertido en un Lloret o Benidorm cualquiera. Aquí seria como un Phuket o Pattaya cualquiera. Está lleno de tienduchas de souvenirs, bares de karaoke, hoteluchos, y chinos y rusos con pamelas de colores y lazos.

    Pero gracias al soplo de un amigo me había enterado que seguía habiendo cerca un reducto de autenticidad, con sus hippies incluidos. Le queda poco seguramente porque los chinos están invirtiendo, pero de momento es un trocito de paraíso, por lo menos desde mi punto de vista. Se llama Otres y es una playa de unos 5 kilómetros de largo que tienen 2 zonas habitadas con algunos hoteles o lugares donde quedarse: Otres 1 y Otres 2. Si, si, ya se, no tuvieron mucha imaginación a la hora de nombrar el sitio.

    Otres 1 es un poco más tranquilo y menos construido y en Otres 2 hay edificios un pelo más altos (de unas 3 plantas) y un poco más de juerga, aunque todo es muy modesto. Y en medio hay una enorme playa sin ningún tipo de construcción, y es donde van los lugareños con su picnic y sus cervezas!

    Normalmente los turistas, sobre todo los más jóvenes se van a las islas que están delante, Koh Rong y Koh Rong Saloem (aquí por lo menos no les pusieron números..). Pero después de oír los comentarios nos dio mucha pereza y nos fuimos a Otres 1 en un tuk-tuk por 10 dólares, a un sitio llamado Pappa Pippo! La decisión perfecta. Una cabaña a pie de agua con nada pero con todo por 25 US y una cocina donde preparaban los mejores platos de pasta que he probado! Eso sí, con la calma.

    Estas en tierra firme pero tienes todo el rato la sensación de estar en una isla apartado del resto del mundo. Hay turistas, pero todo muy tranquilo y relajado. Hay conexión a internet pero nadie colgado al teléfono. No hay nada que hacer más que tirarte al sol, andar por la playa, pedir una cerveza, darte un masaje o comerte unos pulpitos o unas gambas que las mujeres de allí preparan en la playa. 6 gambones por 3 dólares…

    Bueno, y también puedes coger un barquito e ir a dar una vuelta por las islita más o menos deshabitadas que están justo enfrente (no las de Koh Rong que para esas hay que pillar un ferry y tardas un poco más de 45 minutos). Y eso fue lo que hicimos por eso de decir que habíamos hecho algo.

    Por 15 dólares te pasas en día en la barca, y te dan de comer, bueno, eso es un eufemismo, mejor llevarte algo. Hay un par de paradas para bucear, también mejor llevarse sus propias gafas, y luego llegas a “comer” a Koh Tah Kiev. Amor a primera vista.

    Una isla  desierta con unas cuantas cabañas bajo el nombre de “Nak Shak” y Nak nos confirma que tiene una libre. Dicho y hecho, cabaña reservada para dentro de dos días para dos noches por 20 US!

    Nak y su familia son los que cocinan unos currys de ensueño, la cerveza siempre esta fría, la isla desierta menos de 11 y media a 2 cuando vienen las barcas del día, hay vacas campando a sus anchas, dos cachorritos (Coke y Fanta) que nos siguen a todas partes y el agua cristalina. El paraíso!

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    Casa
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    Coke y Fanta

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    Bueno, eso si no te cuento como era el baño, o mejor dicho el no baño, pero mejor no lo recuerdo…

    En una punta de la isla también hay otro lugar donde quedarse que parece un calco de la película “La isla”. Lo llevan un grupo de jóvenes, podríamos llamarlos neo-hippies o suertudos, que han montado una barra con unos tablones alrededor de un árbol y han colgado unas cuantas hamacas por alrededor. Venden cerveza fría, algo de comer y cigarritos de la risa. Parece ser que muchos extranjeros que trabajan en Otres o en Sihanoukville van a pasar allí los fines de semana para desconectar. En la otra punta de la isla hay algo parecido con tiendas de campaña en vez de hamacas y un poco más familiar.

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    No esperaba nada de Koh Tah Kiev porque no hay nada, pero fue una de las mejores experiencias  que he tenido viajando. Relax total, y las conversaciones con Nak inolvidables.

    Eso sí, ni se te ocurra probar el vino de arroz que te ofrece. Vas directo al no cuarto de baño…

    De vuelta a la “civilización”, es decir a Otres, se agradecía la ducha de agua fria, pero se echaba de menos todo lo demás. Una última noche cenando con los pies en la playa y entonces si vuelta a la realidad. De vuelta a la capital pasando por sus afueras llenas de fábricas chinas de las que salen cientos de mujeres para hacinarse en autobuses y pobreza, mucha pobreza que te despiertan de golpe.