Birmingham

Bits and Bobs

Bits and Bobs es la expresión que tienen los ingleses para definir un cajón de sastre, un poco de esto y un poco de aquello. Viene de las cajas de herramientas de los carpinteros, pero podría ser de cualquier caja de herramientas o de esos cajones o latas o cajas y cajitas que todos tenemos. Allí ponemos todas esas cosas que no tienen nada en común pero que no sabemos cómo ordenar. Como esas bolsitas con los botones extras que te dan cuando compras alguna ropa y que el día que se te rompe o pierde el botón te vas a la mercería de la esquina a buscar uno nuevo. Porque en realidad no son cajas ni cajitas sino agujeros negros de nuestro espacio cotidiano.

Pues este post no es un agujero negro, pero si un poco de esto y un poco de aquello en este verano un poco loco.

Empezamos la semana con el pánico de la ola de calor que nos ha tocado a todos de pleno, pero a los ingleses los ha trastocado. Estos eran los mapas del tiempo en la televisión, rojos como el infierno. Y claro, aquí estamos acostumbrados a que sean azules o azul oscuro casi negro (como esa maravillosa película de Daniel Sánchez Arevalo) y llenos de ondas de gotitas, nubes y tormentas que acechan la isla.

En Birmingham se echaron todos a la calle. Algunos pubs se quedaron sin reservas de cerveza, tumbonas en la calle y las fuentes y los parques a reventar. Los animales encerrados en casa. Ellos todos de uniforme y ellas, bueno ellas como siempre vestidas como para ir a una boda.

Y es verdad que hacía mucho calor, pero vamos que yo no los veo quejarse cuando están en Tenerife a la misma temperatura con una cerveza en la mano en cualquier bar a pleno sol. Una compañera de sudores deportivos nos dio un truco: “coges una toalla, la metes en el congelador, al cabo de dos horas sacas la toalla y te mudas a Escocia”. A mí me hizo mucha gracia, pero son unos exagerados porque el tema ha durado dos días, literal. Hoy ha llovido todo el día y estamos otra vez a 15 grados…

Eso sí, los atardeceres fueron preciosos.

Mientras los tories han protagonizado su propia novela de los 10 negritos para buscar el reemplazo de Boris para primer ministro y líder del partido. En realidad, eran solo 8 al principio de las votaciones y ya solo quedan dos: Rishi Sunak, el antiguo ministro de economía y Liz Truss, la ministra de exteriores. Parece que Rishi, a pesar el escandalo de su mujer (¿te acuerdas de que te lo expliqué?) es el favorito, pero hasta el 5 de septiembre nos quedamos con la duda. Ahora deben votar los miembros del partido, unos 150.000 aunque no hay cifras oficiales. Y los dos candidatos se van a ir de tournée por el país para explicar sus propuestas. Si vienen a Birmingham tiemblo. La próxima convención tory se va a celebrar aquí, en el centro de convenciones en el centro de la ciudad y ya me han avisado que esto se colapsa, se blinda y se pone hasta los topes. Me veo con mi pasaporte en la boca para ir a comprar la fruta…

Y ya falta poco mas de una semana para que empiecen los Juegos de la Commonwealth. El batón de la Queen llega al centro de Birmingham el próximo jueves. Yo iré, pero sin la pamela porque ella no viene…me parece que nos toca Charles… pereza…

Han sido listos los del ayuntamiento y han cubierto todos los edificios en construcción, rehabilitación o proceso de destrucción con banderolas, ojos que no ven…y han puesto florecillas y demás por todas partes. Eso sí, haría falta una buena pasada con la máquina de agua a presión después del fin de semana de libre albedrio…Era el inicio del festival de jazz de la ciudad y había escenarios por todas partes. No sé porque todos los músicos que trajeron el finde tenían mil o dos mil años. A lo mejor guardan a los jóvenes para esta semana.

Y también aproveché para ir a abrir un par de puertas con la llave de la ciudad. Un armario secreto en una joyería del Jewellery Quarter donde me enteré de que los silbatos del Titanic salieron de Birmingham, de la fabrica Acme (como los artilugios de los dibujos del correcaminos) que aun sigue en funcionamiento, un buzón mágico con ofertas en el auditorio de la ciudad y una puerta “tonta” en la galería de arte Ikon donde ponía que me echaban de menos.

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