Birmingham

De oca en oca vístete de carioca

Aquí no vale eso de mirar el calendario o salir a la ventana a mirar al cielo y declarar que ha llegado la primavera. Tampoco puedes pasearte por un centro comercial y ver que ropa exponen porque desde que en marzo tuvimos un día con más de 20 grados ya andan todo los maniquíes en bikini y los ingleses con un bote de protector solar en la mochila. Aquí no funciona así.

Nope, en Birmingham, en pleno centro de la ciudad, te das cuenta de que ha llegado la primavera porque las ocas te atacan y te bufan como un gato cabreado. Y lo hacen porque han nacido sus polluelos o sea que no te puedes enfadar con ellas. Y además son taaaaan monas…

Lo único es que, si te cruzas con alguna pareja, porque siempre van en pareja, con sus bebes, mas te vale darte media vuelta o esperar a que se metan en el agua. A veces es mejor desandar camino y dar un rodeo a la ciudad pasando por Londres para acercarte a ellas porque como te den un picotazo el morado te dura un mes. Debo decir que yo ahora ya hago como los brummies y paso a su lado, pero girando la cara, como ignorándolas pero mirándolas con el rabillo del ojo, y de momento me he librado.

Cerca del centro, en el laguito que tengo a media hora de casa, la primavera animal también ha explotado. Hay nidos y polluelos por todas partes.

Todos los cambios son como muy bruscos. De repente están los arboles pelados y al cabo de una semana parece que se hayan tomado un chute de esteroides.

Tenía delante de casa un nido de cuervo y pensaba que podría seguir su evolución, pero ahora ya no lo puedo ver. Pero ayer pasaron en vuelo rasante la madre o el padre (aun no he llegado al nivel ornitológico necesario para distinguirlos) con dos más pequeños que deben ser Bob y Sue. Confirmado que se han salvado por lo menos dos porque las gaviotas han estado al acecho como buitres desde que se instalaron.

Debería estar alegre por este cambio de estación, pero la Queen está pachucha. Ayer por primera vez desde el inicio de su reinado hace 70 años, no hizo el discurso de apertura de estado del parlamento. Mandó a Charles (que leyó el discurso en nombre de su madre) y a Camila, y a su nieto William para vigilar. Dice Buckingham que Elisabeth tiene problemas de movilidad episódicos y que toman las decisiones sobre su agenda sobre la marcha. ¡Ala, todos a tomar te a ver si le levantamos la moral!

Aunque también podría ir a visitarla el koala Boris que sabe como aferrarse al poder como nadie y además organiza fiestuquis en un plis.

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