Birmingham

Vuelta a empezar

En esta nueva etapa el blog pasa a llamarse “Abur mon amour” aunque también se podría titular “Procrastinando mon amour” porque me ha costado más de un año ponerlo en marcha. En mi defensa puedo alegar que nada más llegar nos confinaron 4 meses y la llegada y la adaptación no han sido fáciles. Pero vaya, eso solo es una excusa de esas que la procrastinación te ayuda a inventar.

Pues eso, ya sabes que hace poco mas de 1 año que dije adiós a Singapur para irme a vivir en mitad de otra isla un poco, bueno un mucho más grande: Gran Bretaña (que es la isla principal de Reino Unido en la que se encuentran Inglaterra, Gales y Escocia). Concretamente he recabado en Birmingham.

Está considerada la segunda ciudad de Reino Unido, aunque en Manchester seguro que les pitan las orejas cada vez que oyen esto. Hay 1,2 millones de personas en la ciudad (300 km2), otros 2,8 en lo que llaman la zona urbana (600 km2) y otros 3,6 en su área metropolitana (esta zona ya te la explico otro día porque las divisiones territoriales en este país son para nota). Vamos, casi 7 millones de personas en una zona plana (altura máxima de 140 metros) como mi espalda cuando hago flexiones, mi barriga igual tarda un poco más….

Es el centro social, cultural y financiero de Midlands, la región central de Reino Unido o las tierras medias que suena más peliculero, pero sobre todo es la cuna de la revolución industrial y sentó las bases de la sociedad industrial moderna. Para demostrarlo sigue en pie la extensa red de canales creados por el hombre, unos 60 kilómetros, que se utilizaban para transportar mercancías. Si has visto la serie Peaky Blinders ambientada en la ciudad ya sabes para que otras cosas se utilizaban. Ahora básicamente sirven para pasear y navegar, y como atracción turística porque, como no paran de recordar, ¡hay más canales que en Venecia!

Esa época en la que en Birmingham existían miles de empresas especializadas y talleres duró hasta finales del siglo XX, pero ahora la economía está dominada por el sector servicios, con la educación a la cabeza (4 + 1 universidades). Y ya que estamos te voy a explicar que la Liga de Futbol inglesa, que es como una religión en este país, la fundó en Birmingham un director del Aston Villa, el equipo de los amores de mi amigo Xavi.

Los Brummies, que es como se llama a la gente de aquí, tienen su dialecto y sobre todo un acento propio que sigo sin descifrar del todo. Suelen hablar con frases cortas. Pero eso. No ayuda. A descifrar. Nada de nada. Y es que. Ni poniendo. La oreja abierta. Se les entiende.

Lo primero que noté cuando llegué a la ciudad es que huele a porro, mucho. Aquí fuma hasta el apuntador y paseando te colocas sin que te inviten ni a una caladita.  El centro es muy pequeño y luego hay decenas de “pueblitos” con su calle principal que en realidad son barrios. Y entremedio hileras e hileras de casitas típicas inglesas de ladrillo con enormes parques y centro comerciales aún más grandes.

Y que se nota que ha sufrido una crisis económica y hay mucha pobreza (no recuerdo haber visto tanta gente pidiendo por la calle) aunque sigan en pie edificios industriales increíbles que los avispados, muchos londinenses, están comprando y remodelando por dos duros.

Pero lo mejor es que esa parte “rural” que tiene este país lo invade todo y en la puerta de mi casa hay ocas y patos de cuello verde como esos de madera que tenían las abuelas encima de la mesa del comedor. Vamos, que tengo un presupuesto mensual en comida para aves salvajes que ni te cuento.

Este verano se celebran aquí los Juegos de la Commonwealth y eso está dando un empujón a la ciudad que se acicala a base de obras en todas las esquinas. Espero que venga la reina a inaugurarlos porque a mí también se me ha despertado la fiebre por la familia real inglesa que no salen de una que se meten en otra y siguen haciendo tazas de té y bandejas de pastas con sus caretos.

Las vistas reales desde mi terraza

Lo que es seguro es que he ido a parar a una ciudad que tiene algo que me recuerda a casa. En los supermercados venden fuet, el símbolo de Birmingham es un toro que disfrazan según las ocasiones y el primer ministro Boris Johnson, alias Pájaro Loco – ¿no me digas que no es igual? – organiza fiestas a las primeras de cambio mientras todos estábamos confinados.

Parecidos razonables

Y acabamos de inaugurar el año 2 de la Era Brexit y cada vez hay mas soberanos de Elisabeth que se están dando cuenta de la cagada, pero de ese tema ya hablaremos en la próxima entrega que tiene tela. Pero no te preocupes que no falta de nada en los supermercados y tienen patatas para parar un tren.

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